Por Miguel A. Águila:
Cuando parecía que todo comenzaba a cambiar de dirección, vuelta a lo mismo. La Comisión Europea (CE) aprobó el 30 de Octubre tres nuevas diversidades de maíz transgénico para su utilización en alimentos y la elaboración de piensos. Estos productos también tendrán la posibilidad de importarse y procesarse.
Hasta el momento sólo existía un maíz transgénico legal en toda Europa: el MON810, de la empresa multinacional Monsanto. A partir de ahora los agricultores podrán añadir una de las tres nuevas variedades: estas son «MON88017», «MON89034» y «59122xNK603».
El período de validez de estas licencias es de 10 años, fecha a partir de la cual podrá ser renovada o revocada su continuidad.
Etiquetado
Todos estos productos variados artificialmente deberán lleva la etiqueta que indique que se trata de un organismo genéticamente modificado (OGM). Sin embargo, no ocurre así con los piensos transgénicos. Aquellos productos procedentes de animales que consuman productos OGM no deberán llevar etiqueta. De esta manera, el consumidor final no podrá informarse sobre el origen artificial o natural del alimento ingerido.
Esta medida sorprendente fue aprobada por la CE en Bruselas tras constatar que entre los comisionarios y los países comunitarios miembros no existía una mayoría suficiente ni a favor ni en contra de las nuevas licitaciones.
Asombro entre los ecologistas
Multitud de organizaciones ecologistas europeas e internacionales ya han reaccionado ante las nuevas autorizaciones. Según Greenpeace “se trata de una marcha atrás y un atentado contra la inteligencia del europeo”. La entidad ecologista por excelencia ya se encuentra preparando una nueva campaña en contra de las nuevas licitaciones OGM, así como una manifestación que promete ser cuanto menos “muy ruidosa”.
